¿Sabías que sin el ascensor las ciudades serían diferentes?

 

A veces no nos paramos a pensar cómo el ascensor ha cambiado la forma de las ciudades. No solo a nivel de accesibilidad, el ascensor también ha servido para que las construcciones puedan tener otra magnitud diferente.

 

Los ascensores son un medio de transporte masivo ya que transportan a cientos de millones de personas cada día y de hecho, el edificio más grande del mundo, cuenta con 300.000 metros cuadrados de superficie que nunca podrían ser posibles sin la existencia del ascensor.

 

Sin ascensor los rascacielos no serían posibles

 

Imagínate un edificio de 60 plantas, porque se necesitan y están ocupadas, cortados como máximo en edificios de 3 plantas, por cada rascacielos tendríamos 20 construcciones diferentes.

 

Solo hay que pensar en lo masificadas que están ciudades como Nueva York o San Francisco para empezar a pensar en la falta de suelo que ocasionaría la no existencia del ascensor.

 

El origen del ascensor

 

Hoy en día es algo normal, casi común para todos, pero que hace años no era tan habitual. Ahora bien, el ascensor se usa desde la antigua Grecia o antes pero lo que tenemos ahora son ascensores automáticos con seguridad, algo que por aquel entonces no existía.

 

En el año 1743 hasta Luis XV tuvo un ascensor en el Palacio de Versalles para que su amante lo visitara en secreto. Eso sí, este ascensor funcionaba con una cuerda movida por un hombre.

 

Más tarde vinieron los ascensores de tracción animal y años más tarde la energía de vapor hizo funcionar los elevadores industriales que sacaban el carbón de las minas. Eso sí, pese a que estos ascensores funcionaban bien normalmente no se solían usar para transportar personas a lugares muy altos porque un fallo sería una catástrofe.

 

Elisha Otis, la clave del ascensor seguro

 

En la Feria Mundial de Nueva York, año 1853, Elisha Otis se subió a una plataforma que se elevó a gran altura hasta que un hombre, parado con un hacha, cortó la cuerda de la plataforma. Todos cerraron los ojos pero Otis no cayó, era el inicio del ascensor seguro.

 

Desde ese momento todo cambió, edificios, distribución interior de los mismos, las ciudades… Son un pequeño milagro sin el que las urbes no hubiesen podido crecer como lo han hecho, tan útiles o más que el metro o el autobús.