El pasado 9 de noviembre once localidades gallegas, entre ellas Mos, se manifestaron en las calles al grito de #AccesibilidadYA, una campaña impulsada  por la Confederación Española de Persoas con Discapacidade Física e Orgánica (Cocemfe).

 

El próximo 4 de diciembre se cumple la fecha límite decretada por ley, en 2013, para convertir todos los edificios en accesibles para las personas discapacitadas y mayores de 70 años. La movilización se produce para pedir este acogimiento a la ley, ya que a un mes de vencer el cumplimiento, solo el 23% de los edificios han eliminado ya las barreras arquitectónicas que dificultan la vida de estos colectivos. Además, en la manifestación se pidió también dureza en las sanciones para quien incumpla la ley.

Es una problemática que no solo sufren los edificios de viviendas. Gran parte del mobiliario urbano y edificios de administraciones públicas continúan sin sufrir una modificación para que todas las personas puedan acceder a ellos.

Existen 3,8 millones de personas discapacitadas en España y para muchos estar en su casa continúa siendo prácticamente una prisión en la que viven rodeados de barreras que no les permiten llevar una vida con normalidad. Hay más de un millón de edificios que todavía no cuentan con ascensor, lo cual hace prácticamente imposible para estas personas un acto tan simple como salir a la calle.

Pese a que la sensibilización con la accesibilidad universal va calando poco a poco entre la sociedad, existen todavía muchas tareas por realizar. El avance es lento e insuficiente para gente que continúa esperando en su casa por unos cambios que nunca llega. Por ello, es cada vez más importante hacer saber a las administraciones que es una causa incompleta, y que solo se puede solucionar con la voluntad de todos.