Quizá nos suene a término nuevo, y es que lo es. Pero la gastroaccesibilidad ya está aquí, y viene para quedarse. Comencemos por el principio, ¿qué es la gastroaccesibilidad? Pues bien, es la eliminación de cualquier tipo de barrera para que todos y todas podamos disfrutar de la gastronomía en cualquier lugar. Principalmente se centra en la eliminación de barreras arquitectónicas a la hora de acceder a lugares como restaurantes, bares o cualquier establecimiento donde podamos disfrutar de la comida.

Pero el término abarca mucho más que esto, también defiende que podamos gozar de los mejores platos con independencia de nuestras características económicas, sociales o culturales.

En los últimos tiempos se vienen dando varias muestras de que la gastroaccesibilidad está pegando fuerte. Diferentes iniciativas que cuentan con todos para poder disfrutar de la comida, con libre acceso a los lugares donde vayamos a comer y con precios asequibles para cualquier bolsillo. Se trata, al fin y al cabo, de ser libres de entrar en cualquier lugar. Repasamos dos iniciativas en defensa de la gastroaccesibilidad:

  • Comedere: Comedere es la iniciativa del cocinero de Rianxo Eduardo Fernández, un blog de crítica culinaria sí, pero esto no es lo más importante. Lo que Eduardo prima en su blog es la accesibilidad de los lugares que tienen su principal reclamo en la comida. Gracias a Eduardo, tetrapléjico desde hace nueve años, muchos locales ya llevan en su puerta la distinción de gastroaccesibles. Su principal intención cuando creó Comedere era la de conseguir mejorar la situación para la gente que, como él, es dependiente y para la que cada barrera arquitectónica se hace un obstáculo muy difícil de superar. En esta aplicación se reúnen una serie de características que un local debe presentar, como pueden ser la disponibilidad de baño adaptado para personas discapacitadas o contar con terraza accesible.

 

  • Lugo, ciudad gastroaccesible: La Asociación de Hostelería de Lugo, en colaboración con varios colectivos sociales de la ciudad y establecimientos de hostelería, promovió el pasado mes de diciembre una campaña para dar a conocer cuáles son las barreras arquitectónicas y alimentarias que existen a día de hoy. Además de los elementos arquitectónicos que impiden a las personas con movilidad reducida acceder a multitud de locales, estos condicionantes se trasladan también a la comida. Cada vez conocemos más casos de personas celíacas, intolerantes a la lactosa, con esclerosis, diabetes o lupus. Enfermedades que no permiten a los usuarios consumir cualquier alimento. Diez locales se sumaron a la causa, en unas jornadas que fueron un completo éxito.