Verano, sinónimo de fiestas, tiempo libre y salidas. Esto se convierte en una tortura cuando hablamos de accesibilidad para aquellos que tienen movilidad reducida y necesitan a alguien que les ayude o unas condiciones determinadas para llegar a los sitios.

Tan simple como ir a la playa, tomarse algo en una terraza o acudir a un concierto se convierte en un desafío para gente con algún tipo de discapacidad o movilidad reducida que necesiten a una persona o algún tipo de artilugio que les permita moverse.

Jueves por la tarde, 35º, dentro de casa hace más calor que en la calle, se nos pasa por la cabeza darnos un baño en la playa que está a pocos metros de nuestra casa o simplemente cogiendo el coche llegamos a ella sin dificultad. Es fácil salir de casa gracias a la salvaescalera que Nexoted nos instaló. Cogemos el coche ya que un familiar o amigo se dispone a conducir para llevarnos a la tan deseosa playa. Son las cinco de la tarde y parece que todo el mundo tuvo la misma idea que nosotros de darse un relajante y refrescante baño en el mar. Parece que alguien se va y nos disponemos a aparcar (afortunadamente no estamos tan lejos de la playa). Accedemos a la playa por el paseo, pero a la hora de tocar la arena la cosa se complica ya que no todas las playas, sobretodo las pequeñas no tienen un puesto de cruz roja que te ayuden a bajar hasta la orilla y con la silla o con cualquier otro artilugio se convierte en una tarea imposible de realizar sin la ayuda necesaria.

Esto te plantea varios puntos a tener en cuenta antes de tomar la decisión de disfrutar de un día de playa. En primer lugar, tomar la decisión de ir a una playa que tenga facilidades para acceder, que sepas que puedes encontrar una sitio donde dejar el coche no muy lejos del arenal. Otro punto a considerar antes de disponerte a hacer la mochila es si cuentan con un dispositivo de cruz roja que te facilite el acceso a la playa o al mar.

Estas son algunas de las dificultades que cualquier persona que no esté al 100% de sus posibilidades motrices se encuentra en un día de verano.

Otro ejemplo de inaccesibilidad en pleno siglo XXI sería el querer ir a tomar algo a una terraza cualquiera en el paseo marítimo de Baiona, por ejemplo. Para ello necesitamos que esa cafetería o bar elegido tenga acceso para minusválidos, es decir, que disponga de una rampa para acceder al local. Si optamos por quedarnos en la terraza, esta debe cumplir varios requisitos, ya que las mesas no pueden ser muy estrechas ni muy bajas para que la silla de ruedas, por ejemplo, entre sin problemas y el espacio de la terraza sea suficiente y no esté muy colapsada como es normal en estas fechas.

Como último ejemplo de dificultades cotidianas a las que nuestros clientes se enfrentan y por lo general el resto de gente no se da cuenta, seria el querer ir a algún tipo de evento, festival o concierto que todos los concellos de Galicia ofrece en verano. Esta tarea se convierte también en una carrera de fondo para muchos de ellos, ya que en general estos eventos carecen de instalaciones.

Dependiendo de dónde se celebre optaremos por asistir o no, ya que de eso dependerá el poder acceder al recinto. Hay multitud de conciertos en la plaza del Ayuntamiento en Baiona. Bien, pues generalmente en espacios abiertos no localizados en un alto o una zona difícil de acceder si se podría acudir fácilmente.

Como podéis ver, estos son algunos ejemplos de cómo está mentalizada la sociedad hoy en día hacia aquellos que tienen algún tipo de dificultad para moverse. A pesar de las trabas, Nexoted tiene como objetivo eliminar cualquier tipo de barrera y dificultad encontrada en el camino para que esas limitaciones sean las mínimas posibles y nuestros clientes puedan disfrutar de todo tipo de experiencias.